Pequeños placeres peculiares...
Dar la mano a quien sea que se encuentre a tu derecha al cruzar una calle, acariciar fastidiosamente el cabello de alguien, Amelie arrojaba piedrecillas en un canal, Rein suele hacer monólogos camoteados consigo mismo, y Rince... Rince también hace eso =___=... Pero la particularidad que ha adquirido Rince es coleccionar cosas, ya sea objetos, olores, sonidos, personas, o recuerdos...
El golpeteo de la lluvia en el aula de música es algo tan valioso como cualquier pieza de oro para Rince y es que de alguna forma, olvidar no es algo que me plazca mucho. Cualquiera podría decir que viene siendo como una especie de temor ridículo, (no dejar ir lo que ha pasado, aferrarse a un punto seguro) pero no es así, vendría siendo más bien como una forma de ser fuerte, una forma de... Mirar el pasado, sentir el olor a tierra mojada de un Martes otoñal, la dulce calidez del frío acogedor, dejarse iluminar un poco por el recuerdo, y justo cuando uno se está lleno... Cerrar la caja, y seguir adelante... Una forma de iluminarnos brevemente... (Y solo brevemente).
Entonces... Cultiva los pequeños placeres, llena tu caja de recuerdos, ábrela de vez en vez, pero solo un poco, deja pasar apenas un resquicio de luz, y no desees nunca vivir dentro de ella (no sería sano). Y recuerda lo más importante, seguir adelante...
De recuerdos no se vive, pero tampoco se vive sin recuerdos, pues, todo está iluminado por la luz del pasado...